He visto cosas que vosotros no creeríais: Atacar naves en llamas más allá del cinturón de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo. Como lágrimas en la lluvia…
Eric Paré, fotógrafo canadiense, nos regala estas hermosas impresiones. Estos juegos de color que escapan de la luz y regresan, luego, a hacerse uno con la sombra.
NOTA: “Bifrontal Editores” no es dueña de las imágenes aquí mostradas. Éstas sólo se usan con fines informativos para nuestra revista digital (revistabifrontal.com). Los créditos respectivos son debidamente anotados con el nombre del autor o autores, propietarios de todos los derechos.
Tú no eres tu trabajo. No eres el dinero que tienes en el banco. No eres el auto que conduces. No eres el contenido de tu billetera. No eres tus malditos pantalones. Eres la mierda obediente del mundo.
Tyler Durden
«Fight Club 2» – ¡Genial! ¿no crees?
Chuck Palahniuk (escritor) y Cameron Stewart (ilustrador) recrean la secuela de nuestro viejo conocido (Tyler Durden) 10 años después del «final» de una historia que marcó a toda una generación.
“Fight Club” representa el grito de guerra de una generación cansada de su propia ingenuidad. ¿Quién no va a estar hastiado de darse golpes contra el muro de lo real?
Nosotros, la generación más preparada de la historia y paradójicamente la peor pagada. La generación de la incertidumbre. La generación del desempleo. La generación de los “okupas” porque no nos alcanza ni para la renta. La generación de la angustia, porque se esperaba demasiado de nosotros. Nosotros, la caricatura de “Mayo del 68” trasladada a las redes sociales.
No hemos encontrado ninguna salvación; desde ninguna orilla política, religiosa o corporativa han venido a darnos una mano, a decirnos que vale la pena conservar la esperanza o la ilusión. Que hay un mañana y que en ese mañana no se van a repetir los errores ni los horrores a los que nos hemos visto sometidos por la guerra, la injusticia o la discriminación.
Nos han mentido -si-. La política, la religión y las grandes multinacionales nos han prometido el cielo y todos sus tesoros y a cambio de nuestra ingenuidad no hemos recibido más que el siniestro zarpazo de la desilusión.
Nos han mentido -si- y ya nos tienen encabronados…
Disfruta las imágenes. Y no lo olvides: «Solo cuando perdemos todo, somos libres de hacer lo que queramos»
Soy yo Altazor el doble de mí mismo. El que se mira obrar y se ríe del otro frente a frente. El que cayó de las alturas de su estrella y viajó veinticinco años colgado al paracaídas de sus propios prejuicios
Altazor (Fragmento) – Vicente Huidobro
Noemie Goudal representa un hallazgo maravilloso dentro de nuestros itinerarios oníricos.
Llegamos a sus «Observatoires» como se llega por primera vez a un territorio desconocido. Ese que sólo hemos logrado intuir en sueños.
No sabemos muy bien si se trata de lugares o simplemente «cosas» deseadas. Secretas y distantes. Imposibles…
Observar estos hallazgos es, de alguna forma, asistir a un recorrido por geografías que alguna vez añoramos pero dejamos arrumadas en el estéril sueño de lo real.
La fantasía es lo único que nos queda. Lo poco que nos salva de ser engullidos por el torpe vacío de lo cotidiano.
Los «Observatoires» de Noemie Goudal parecen un llamado, una invitación para jugar a ser otros. Para empezar de cero. Para imaginar, tal vez, que somos nosotros los extraños héroes de alguna fantasía urbana post-apocalíptica y distópica o los trágicos herederos de una de las pesadillas de Shakesperare.
NOTA: “Bifrontal Editores” no es dueña de las imágenes aquí mostradas. Éstas sólo se usan con fines informativos para nuestra revista digital (revistabifrontal.com). Los créditos respectivos son debidamente anotados con el nombre del autor o autores, propietarios de todos los derechos.
Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo. Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados. -¿Estás seguro?Asentí. -Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.
Casa tomada (Fragmento) – Julio Cortázar
En Kolmannskuppe (Namibia) se cruzan universos tan disímiles, tan alejados unos de otros, que sólo la imagen de su inaudita (o improbable) existencia podría dar lugar a alguna conexión posible.
En un primer momento haría falta detallar un poco la historia de esta ciudad arrebatada a los hombres por el desierto y el olvido para entender medianamente su exótica naturaleza.
Kolmannskuppe fue un asentamiento minero, activo durante el período de entreguerras. Una colonia alemana cuyos habitantes pretendían sentirse «como en su natal Baviera». No había nada en ella que delatara algún rastro de pobreza o abandono. Todo lo contrario, sus rubios colonizadores se habían encargado de decorarla con pulcritud y elegancia.
Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico…
Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico…
Contaba, entre otras cosas, con servicios de rayos x (para evitar que alguno de los mineros robara los diamantes encontrados) e incluso salones de baile.
Sin embargo, yacimientos mucho mayores fueron encontrados en otras zonas cuando ya el «esplendor» de esta Baviera africana comenzó a decaer. Así, Kolmannskuppe fue devorada tranquilamente por la paciencia del tiempo hasta que Álvaro Sánchez Montañés, un ingeniero aeronáutico de origen español, que llegó a la fotografía casi por azar, nos regaló este hermoso testimonio que casi parece una puesta en escena de la «Casa tomada» de Cortázar.
¿Ves ahora cómo este remoto paraje entregado al olvido parece hacer confluir sobre sí universos tan lejanos y disímiles?
La historia de Álvaro es igualmente interesante, sobre todo porque se trata de un profesional (ha ganado varios premios internacionales) que se hizo a pulso. Un autodidacta de su propia pasión.
Por su cuenta comenzó a estudiar, a leer todo cuanto pudo sobre fotografía. A entender que su oficio como ingeniero no podía nada contra su pasión como fotógrafo.
También puedes conocer más del trabajo fotográfico de Álvaro Sánchez-Montañés AQUÍ.
NOTA: “Bifrontal Editores” no es dueña de las imágenes aquí mostradas. Éstas sólo se usan con fines informativos para nuestra revista digital (revistabifrontal.com). Los créditos respectivos son debidamente anotados con el nombre del autor o autores, propietarios de todos los derechos.
Nunca es sencillo ir más allá de lo que hay, de lo que se ve a través de una pantalla, un libro, o la cotidiana revisión de las cosas y los días que pasan frente a nuestros ojos.
Suele suceder que lo que se cree no es lo que es. O es mucho más.
«Metachaos» es un proyecto del artista plástico, fotógrafo, ilustrador y director Alessandro Bavari -un hombre del Renacimiento sin duda- Y es proyecto aún porque todavía está en proceso.
El «producto final» no es este corto. Hay también una serie fotográfica que seguramente devendrá en otras manifestaciones igual o más impactantes.
«Metachaos» parece una profecía. El proyecto de un «apocalipsis» latente y corrosivo. Pero también parece un «génesis» alucinante. Una creación por la separación violenta de los opuestos.
Acercarse a la obra de Alessandro Bavari no es precisamente «sencillo». La proyección de lo grotesco o lo «inhumano» suele ser repulsiva para muchos.
Sin embargo, tal vez lo más importante al aproximarse a esta clase de producciones sea lograr un estado de quietud espiritual. Sumergirse completamente en la experiencia sin ninguna clase de prejuicio o concepto anticipado.
Puedes visitar el sitio web de Alessandro Bavari AQUÍ
NOTA: “Bifrontal Editores” no es dueña de las imágenes aquí mostradas. Éstas sólo se usan con fines informativos para nuestra revista digital (revistabifrontal.com). Los créditos respectivos son debidamente anotados con el nombre del autor o autores, propietarios de todos los derechos.
Conoces el nombre que te dieron, no conoces el nombre que tienes
Libro de las Evidencias – (Epígrafe de Todos los Nombres – José Saramago)
No siempre lo que vemos es todo lo que hay.
Perdemos muchas cosas, las dejamos pasar simplemente porque están ahí, a la vista; al alcance de una mirada.
Pero lo que hay está realmente mucho más allá de un mero vistazo. Hay que saber ver, o por lo menos, hay que saber buscar.
Giorgio Stefanoni, fotógrafo y diseñador milanés, logra encontrar con su lente la mirada que nos hace falta para ver realmente las cosas que dejamos acumular detrás del simple vistazo cotidiano. Por eso mismo su trabajo más reciente lleva por nombre «Unknown Geometries». Geometrías, patrones, sombras y arquitecturas desconocidas no por extrañas, sino porque se han vuelto una con el paisaje y la rutina.
Puedes visitar el sitio web de Giorgio Stefanoni AQUÍ
También puedes seguirlo en sus redes sociales: Behance
NOTA: “Bifrontal Editores” no es dueña de las imágenes aquí mostradas. Éstas sólo se usan con fines informativos para nuestra revista digital (revistabifrontal.com). Los créditos respectivos son debidamente anotados con el nombre del autor o autores, propietarios de todos los derechos.