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  • LA VIDA… A PESAR DE TODO – ENTREVISTA A SIGMUND FREUD

    LA VIDA… A PESAR DE TODO – ENTREVISTA A SIGMUND FREUD

     

    Es posible que la muerte en sí no sea una necesidad biológica. Tal vez morimos porque deseamos morir.

    Sigmund Freud


    NOTA: Esta entrevista a Sigmund Freud, fue concedida en el año 1926 al periodista George Sylvester Viereck. A pesar de que se creía perdida, fue publicada en el volumen de “Psychoanalysis and the Fut” (New York en 1957). La traducción es de Miguel Ángel Arce. 

    “Revista Bifrontal” la reproduce con fines netamente informativos. De igual manera, acompañamos el texto con las ilustraciones de algunos artistas quienes realizaron magníficas piezas cuyo tema central es el mismo Sigmund Freud.


    S. Freud: Setenta años me enseñaron a aceptar la vida con serena humildad.

    Quien habla es el profesor Sigmund Freud, el gran explorador del alma.

    El escenario de nuestra conversación fue en su casa de verano en Semmering, una montaña de los Alpes austríacos.

    Yo había visto el país del psicoanálisis por última vez en su modesta casa de la capital austríaca. Los pocos años transcurridos entre mi última visita y la actual, multiplicaron las arrugas de su frente. Intensificaron la palidez del sabio.

    Su rostro estaba tenso, como si sintiese dolor. Su mente estaba alerta, su espíritu firme, su cortesía impecable -como siempre- pero un ligero impedimento en su habla me perturbó. Parece que un tumor maligno en el maxilar superior tuvo que ser operado. Desde entonces Freud usa una prótesis, lo cual es una constante irritación para él.

    S. Freud: Detesto mi maxilar mecánico, porque la lucha con este aparato me consume mucha energía preciosa. Pero prefiero esto a no tener ningún maxilar. Aún así prefiero la existencia a la extinción. Tal vez los dioses sean gentiles con nosotros, tornándonos la vida más desagradable a medida que envejecemos. Por fin, la muerte nos parece menos intolerable que los fardos que cargamos.

    (Freud se rehusa a admitir que el destino le reserva algo especial).

    S. Freud: ¿Por qué (dice calmadamente) debería yo esperar un tratamiento especial? La vejez, con sus arrugas, llega para todos. Yo no me revelo contra el orden universal. Finalmente, después de setenta años, tuve lo bastante para comer. Aprecié muchas cosas en compañía de mi mujer, mis hijos, el calor del sol.

    Observé las plantas que crecen en primavera.

    De vez en cuando tuve una mano amiga para apretar. En otra ocasión encontré un ser humano que casi me comprendió. ¿Qué más puedo querer?

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    Ilustración Delphine Lebourgeois©

    De vez en cuando tuve una mano amiga para apretar. En otra ocasión encontré un ser humano que casi me comprendió. ¿Qué más puedo querer?

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    Ilustración Delphine Lebourgeois©

    De vez en cuando tuve una mano amiga para apretar. En otra ocasión encontré un ser humano que casi me comprendió. ¿Qué más puedo querer?

    George Sylvester Viereck: El señor tiene ya  una cierta fama. Su obra prima influye en la literatura de cada país. Los hombres miran la vida y a sí mismos con otros ojos, por su causa. Recientemente, en el septuagésimo aniversario, el mundo se unió para homenajearlo, con excepción de su propia universidad.

    S. Freud: Si la Universidad de Viena me demostrase reconocimiento, me sentiría incómodo. No hay razón en aceptarme a mí o a mi obra porque tengo setenta años. Yo no atribuyo importancia insensata a los decimales. La fama llega cuando morimos y, francamente, lo que ven después no me interesa. No aspiro a la gloria póstuma. Mi virtud no es la modestia.

    George Sylvester Viereck: ¿No significa nada el hecho de que su nombre va a perdurar?

    S. Freud: Absolutamente nada. Es lo mismo que perdure o que nada sea cierto. Estoy más bien preocupado por el destino de mis hijos. Espero que sus vidas no sean difíciles. No puedo ayudarlos mucho. La guerra prácticamente liquidó mis posesiones, lo que había adquirido durante mi vida. Pero me puedo dar por satisfecho. El trabajo es mi fortuna.

    (Estabamos subiendo y descendiendo una pequeña elevación de tierra en el jardín de su casa. Freud acarició tiernamente un arbusto que florecía).

    S. Freud: Estoy mucho más interesado en este capullo de lo que me pueda acontecer después de estar muerto.

    George Sylvester Viereck: ¿Entonces, usted es, al final, un profundo pesimista?

    S. Freud: No, no lo soy. No permito que ninguna reflexión filosófica complique mi fluidez con las cosas simples de la vida.

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    George Sylvester Viereck: ¿Usted cree en la persistencia de la personalidad después de la muerte, de la forma que sea?

    S. Freud: No pienso en eso. Todo lo que vive perece. ¿Por qué debería el hombre constituir una excepción?

    George Sylvester Viereck: ¿Le gustaría retornar en alguna forma, ser rescatado del polvo? ¿Usted no tiene, en otras palabras, deseo de inmortalidad?

    Por lo que me toca, estoy perfectamente satisfecho en saber que el eterno aborrecimiento de vivir finalmente pasará.

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    “Freud’s dream” – Collage DreamCatchEuse©
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    “Freud’s dream” – Collage DreamCatchEuse©

    Por lo que me toca, estoy perfectamente satisfecho en saber que el eterno aborrecimiento de vivir finalmente pasará.

    S. Freud: Sinceramente no. Si la gente reconoce los motivos egoístas detrás de la conducta humana, no tengo el más mínimo deseo de retornar a la vida; moviéndose en un círculo, sería siempre la misma. Más allá de eso, si el eterno retorno de las cosas -para usar la expresión de Nietzsche- nos dotase nuevamente de nuestra carnalidad y lo que involucra, ¿para qué serviría sin memoria?. No habría vínculo entre el pasado y el futuro.

    Por lo que me toca, estoy perfectamente satisfecho en saber que el eterno aborrecimiento de vivir finalmente pasará. Nuestra vida es necesariamente una serie de compromisos, una lucha interminable entre el ego y su ambiente. El deseo de prolongar la vida excesivamente me parece absurdo.

    George Sylvester Viereck: Bernard Shaw sustenta que vivimos muy poco. Él encuentra que el hombre puede prolongar la vida si así lo desea, llevando su voluntad a actuar sobre las fuerzas de la evolución. Él cree que la humanidad puede recuperar la longevidad de los patriarcas.

    S. Freud: Es posible que la muerte en sí no sea una necesidad biológica. Tal vez morimos porque deseamos morir. Así como el amor o el odio por una persona viven en nuestro pecho al mismo tiempo, así también toda la vida conjuga el deseo de la propia destrucción. Del mismo modo como un pequeño elástico tiende a asumir la forma original, así también toda materia viva, consciente o inconscientemente, busca readquirir la completa, la absoluta inercia de la existencia inorgánica. El impulso de vida o el impulso de muerte habitan lado a lado dentro de nosotros. La muerte es la compañera del Amor. Ellos juntos rigen el mundo. Esto es lo que dice mi libro: “Más allá del principio del placer”. En el comienzo del psicoanálisis se suponía que el Amor tenía toda la importancia. Ahora sabemos que la Muerte es igualmente importante. Biológicamente, todo ser vivo, no importa cuán intensamente la vida arda dentro de él, ansía el Nirvana, la cesación de la “fiebre llamada vivir”. El deseo puede ser encubierto por digresiones, no obstante, el objetivo último de la vida es la propia extinción.

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    George Sylvester Viereck: Esto es la filosofía de la autodestrucción. Ella justifica el auto-exterminio. Llevaría lógicamente al suicidio universal imaginado por Eduard Von Hartmann.

    S. Freud: La humanidad no escoge el suicidio porque la ley de su ser desaprueba la vía directa para su fin. La vida tiene que completar su ciclo de existencia. En todo ser normal, la pulsión de vida es fuerte, lo bastante para contrabalancear la pulsión de muerte, pero en el final, ésta resulta más fuerte. Podemos entretenernos con la fantasía de que la muerte nos llega por nuestra propia voluntad. Sería más posible que no pudiéramos vencer a la muerte porque en realidad ella es un aliado dentro de nosotros. En este sentido (añadió Freud con una sonrisa) puede ser justificado decir que toda muerte es un suicidio disfrazado.

    (Estaba haciendo frío en el jardín. Continuamos la conversación en el gabinete. Vi una pila de manuscritos sobre la mesa, con la caligrafía clara de Freud).

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    “Doctor Freud” – Ilustración MathewPeterMcCoy©

    En este momento estoy trabajando en un caso muy difícil, intentando desatar conflictos psíquicos de un interesante paciente nuevo. Mi hija también es psicoanalista, como usted puede ver…

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    “Doctor Freud” – Ilustración MathewPeterMcCoy©

    En este momento estoy trabajando en un caso muy difícil, intentando desatar conflictos psíquicos de un interesante paciente nuevo. Mi hija también es psicoanalista, como usted puede ver…

    George Sylvester Viereck: ¿En qué está trabajando el señor Freud?

    S. Freud: Estoy escribiendo una defensa del análisis lego, del psicoanálisis practicado por los legos. Los doctores quieren establecer al análisis ilegal para los no-médicos. La historia, esa vieja plagiadora, se repite después de cada descubrimiento. Los doctores combaten cada nueva verdad en el comienzo. Después procuran monopolizarla.

    George Sylvester Viereck: ¿Usted tuvo mucho apoyo de los legos?

    S. Freud: Algunos de mis mejores discípulos son legos.

    George Sylvester Viereck: ¿El Señor Freud está practicando mucho psicoanálisis?

    S. Freud: Ciertamente. En este momento estoy trabajando en un caso muy difícil, intentando desatar conflictos psíquicos de un interesante paciente nuevo. Mi hija también es psicoanalista, como usted puede ver …

    (En ese momento apareció la señorita Anna Freud, acompañada por su paciente, un muchacho de once años y facciones inconfundiblemente anglosajonas)

    George Sylvester Viereck: ¿Usted ya se analizó a sí mismo?

    S. Freud: Ciertamente. El psicoanalista debe constantemente analizarse a sí mismo. Analizándonos a nosotros mismos, estamos más capacitados para analizar a otros. El psicoanalista es como el chivo expiatorio de los hebreos, los otros descargan sus pecados sobre él. El debe practicar su arte a la perfección para liberarse de los fardos con los que lo han cargados.

    George Sylvester Viereck: Mi impresión es que el psicoanálisis despierta en todos los que lo practican el espíritu de la caridad cristiana. Nada existe en la vida humana que el psicoanálisis no nos pueda hacer comprender. “Tout comprendre c’est tout pardonner“.

    El análisis nos enseña apenas lo que podemos soportar, pero también lo que podemos evitar.

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    «Sigmund Freud» – Collage Arthrob©
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    «Sigmund Freud» – Collage Arthrob©

    El análisis nos enseña apenas lo que podemos soportar, pero también lo que podemos evitar.

    S. Freud: Por el contrario (acusó Freud sus facciones asumiendo la severidad de un profeta hebreo), comprender todo no es perdonar todo. El análisis nos enseña apenas lo que podemos soportar, pero también lo que podemos evitar. El análisis nos dice lo que debe ser eliminado. La tolerancia con el mal no es de manera alguna corolario del conocimiento.

    (Comprendí súbitamente por qué Freud había litigado con sus seguidores que lo habían abandonado, por qué él no perdona disentir del recto camino de la ortodoxia psicoanalítica. Su sentido de lo que es recto es herencia de sus ancestros. Una herencia de la que él se enorgullece como se enorgullece de su raza).

    S. Freud: Mi lengua es el alemán. Mi cultura -mi realización- es alemana. Yo me consideré un intelectual alemán hasta que percibí el crecimiento del preconcepto antisemita en Alemania y en Austria. Desde entonces prefiero considerarme judío.

    (Quedé algo desconcertado con esta observación. Me parecía que el espíritu de Freud debería vivir en las alturas más allá de cualquier preconcepto de razas, que él debería ser inmune a cualquier rencor personal. Pero debido precisamente a su indignación, a su honesta ira, se volvía más atrayente como ser humano. ¡Aquiles sería intolerable si no fuese por su talón!)

    George Sylvester Viereck: ¡Me pone contento, Herr Profesor, que también el señor tenga sus complejos! ¡que el señor Freud demuestre que es, también, un mortal!.

    S. Freud: Nuestros complejos son la fuente de nuestra debilidad; pero con frecuencia, son también la fuente de nuestra fuerza.

    George Sylvester Viereck: Imagino, observo, ¡cuáles serían mis complejos!

    S. Freud: Un análisis serio dura más o menos un año. Puede durar igualmente dos o tres años. Usted está dedicando muchos años de su vida a la “caza de los leones”. Usted buscó siempre a las personas más destacadas de su generación: Roosevelt, El Emperador, Hindenburgh, Briand, Foch, Joffre, George Bernard Shaw….

    George Sylvester Viereck: Es parte de mi trabajo.

    S. Freud: Pero también es su preferencia. El gran hombre es un símbolo. Su búsqueda es la búsqueda de su corazón. Usted también está procurando al gran hombre para tomar el lugar de su padre. Es parte del complejo del padre.

    (Negué vehementemente la afirmación de Freud. Mientras tanto, reflexionando sobre eso, me parece que puede haber una verdad, no sospechada por mí, en su sugestión casual. Puede ser lo mismo que el impulso que me llevó a él).

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    “Pink Freud” – Ilustración DracoIagem©

    El salvaje, como el animal, es cruel, pero no tiene la maldad del hombre civilizado. La maldad es la venganza del hombre contra la sociedad

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    “Pink Freud” – Ilustración DracoIagem©

    El salvaje, como el animal, es cruel, pero no tiene la maldad del hombre civilizado. La maldad es la venganza del hombre contra la sociedad

    George Sylvester Viereck: Me gustaría -observé después de un momento- poder quedarme aquí lo bastante para vislumbrar mi corazón a través de sus ojos. ¡Tal vez, como la Medusa, yo muriese de pavor al ver mi propia imagen! Aún cuando no confío en estar muy informado sobre el psicoanálisis, frecuentemente anticiparía o tentaría anticipar sus intenciones.

    S. Freud: La inteligencia en un paciente no es un impedimento. Por el contrario, muchas veces facilita el trabajo.

    (En este punto el maestro del psicoanálisis difiere bastante de sus seguidores, que no gustan mucho de la seguridad del paciente que tienen bajo su supervisión).

    George Sylvester Viereck: A veces imagino si no seríamos más felices si supiésemos menos de los procesos que dan forma a nuestros pensamientos y emociones. El psicoanálisis le roba a la vida su último encanto al relacionar cada sentimiento a su original grupo de complejos. No nos volvemos más alegres descubriendo que todos abrigamos al criminal o al animal.

    S. Freud: ¿Qué objeción puede haber contra los animales? Yo prefiero la compañía de los animales a la compañía humana.

    George Sylvester Viereck: ¿Por qué?

    S. Freud: Porque son más simples. No sufren de una personalidad dividida, de la desintegración del ego, que resulta de la tentativa del hombre de adaptarse a los patrones de civilización demasiado elevados para su mecanismo intelectual y psíquico. El salvaje, como el animal, es cruel, pero no tiene la maldad del hombre civilizado. La maldad es la venganza del hombre contra la sociedad, por las restricciones que ella impone. Las más desagradables características del hombre son generadas por ese ajuste precario a una civilización complicada. Es el resultado del conflicto entre nuestros instintos y nuestra cultura. Mucho más agradables son las emociones simples y directas de un perro, al mover su cola, o al ladrar expresando su displacer. Las emociones del perro (añadió Freud pensativamente) nos recuerdan a los héroes de la antigüedad. Tal vez sea esa la razón por la que inconscientemente damos a nuestros perros nombres de héroes como Aquiles o Héctor.

    George Sylvester Viereck: Mi cachorro es un doberman Pinscher llamado Ájax.

    S. Freud: (sonriendo) Me alegra saber que no puede leer. ¡Él sería, ciertamente, el miembro menos querido de la casa si pudiese ladrar sus opiniones sobre los traumas psíquicos y el complejo de Edipo!

    Biológicamente, todo ser vivo, no importa cuán intensamente la vida arda dentro de él, ansía el Nirvana, la cesación de la “fiebre llamada vivir”

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    «Morning Therapy» – Ilustración NYCHOS©
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    «Morning Therapy» – Ilustración NYCHOS©

    Biológicamente, todo ser vivo, no importa cuán intensamente la vida arda dentro de él, ansía el Nirvana, la cesación de la “fiebre llamada vivir”

    George Sylvester Viereck: Aún usted, profesor, sueña la existencia compleja por demás. En tanto me parece que el señor sea en parte responsable por las complejidades de la civilización moderna. Antes que usted inventase el psicoanálisis no sabíamos que nuestra personalidad era dominada por una hueste beligerante de complejos cuestionables. El psicoanálisis vuelve a la vida como un rompecabezas complicado.

    S. Freud: De ninguna manera. El psicoanálisis vuelve a la vida más simple. Adquirimos una nueva síntesis después del análisis. El psicoanálisis reordena el enmarañado de impulsos dispersos, procura enrollarlos en torno a su carretel. O, modificando la metáfora, el psicoanálisis suministra el hilo que conduce a la persona fuera del laberinto de su propio inconsciente.

    George Sylvester Viereck: Al menos en la superficie, pues la vida humana nunca fue más compleja. Cada día una nueva idea propuesta por usted o por sus discípulos, vuelven un problema de la conducta humana más intrigante y más contradictorio.

    S. Freud: El psicoanálisis, por lo menos, jamás cierra la puerta a una nueva verdad.

    George Sylvester Viereck: Algunos de sus discípulos, más ortodoxos que usted, se apegan a cada pronunciamiento que sale de su boca.

    S. Freud: La vida cambia. El psicoanálisis también cambia. Estamos apenas en el comienzo de una nueva ciencia.

    George Sylvester Viereck: La estructura científica que usted levanta me parece ser mucho más elaborada. Sus fundamentos: la teoría del “desplazamiento”, de la “sexualidad infantil”, de los “simbolismos de los sueños”, etc.- parecen permanentes.

    S. Freud: Yo repito, pues, que estamos apenas en el inicio. Yo apenas soy un iniciador. Conseguí desenterrar monumentos enterrados en los sustratos de la mente. Pero allí donde yo descubrí algunos templos, otros podrán descubrir continentes.

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    “Sigmund Feud – Action Figure” – propiedad de Archie McPhee©

    Yo puedo estar errado en muchas cosas, pero estoy seguro de que no erré al enfatizar la importancia del instinto sexual. Por ser tan fuerte, choca siempre con las convenciones y salvaguardas de la civilización.

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    “Sigmund Feud – Action Figure” – propiedad de Archie McPhee©

    Yo puedo estar errado en muchas cosas, pero estoy seguro de que no erré al enfatizar la importancia del instinto sexual. Por ser tan fuerte, choca siempre con las convenciones y salvaguardas de la civilización.

    George Sylvester Viereck: ¿Usted siempre pone el énfasis sobre todo en el sexo?

    S. Freud: Respondo con las palabras de su propio poeta, Walt Whitman: “Más todo faltaría si faltase el sexo” (Yet all were lacking, if sex were lacking). Mientras tanto, ya le expliqué que ahora pongo el énfasis casi igual en aquello que está “más allá” del placer -la muerte, la negociación de la vida-. ¡Este deseo explica por qué algunos hombres aman al dolor como un paso para el aniquilamiento! Explica por qué los poetas agradecen a «los dioses»:

     

    From too much love of living from hope and fear set free, we thank with brief thanksgiving whatever gods may be that no life lives for ever; that dead men rise up never; that even the weariest river winds somewhere safe to sea*

    Por excesivo amor a la vida, por la esperanza y el temor liberados, brevemente agradecemos a los dioses, sin importar quiénes sean, que la vida no sea eterna, que nunca los muertos se levanten, que hasta el río más perezoso llegue en sus giros al reposo del mar.

    *»The garden of Proserpine» – Poema de Algernon Charles Swinburne


    George Sylvester Viereck: Shaw, como usted, no desea vivir para siempre, pero a diferencia de usted, él considera al sexo carente de interés.

    S. Freud: (Sonriendo) Shaw no comprende el sexo. Él no tiene ni la más remota concepción del amor. No hay un verdadero caso amoroso en ninguna de sus piezas. Él hace humoradas del amor de Julio César -tal vez la mayor pasión de la historia-. Deliberadamente, tal vez maliciosamente, despoja a Cleopatra de toda grandeza, relegándola a una simple e insignificante muchacha. La razón para la extraña actitud de Shaw frente al amor, por su negación del móvil de todas las cosas humanas que emanan de sus piezas, el clamor universal, a pesar de su enorme alcance intelectual, es inherente a su psicología. En uno de sus prefacios, él mismo enfatiza el rasgo ascético de su temperamento. Yo puedo estar errado en muchas cosas, pero estoy seguro de que no erré al enfatizar la importancia del instinto sexual. Por ser tan fuerte, choca siempre con las convenciones y salvaguardas de la civilización. La humanidad, en una especie de autodefensa, procura su propia importancia. Si usted raspa a un ruso, dice el proverbio, aparece el tártaro sobre la piel. Analice cualquier emoción humana, no importa cuán distante esté de la esfera de la sexualidad, usted encontrará ese impulso primordial al cual la propia vida debe su perpetuidad.

    George Sylvester Viereck: Usted, sin duda, fue bien seguido al transmitir ese punto de vista a los escritores modernos. El psicoanálisis dio nuevas intensidades a la literatura.

    S. Freud: También recibí mucho de la literatura y la filosofía. Nietzsche fue uno de los primeros psicoanalistas. Es sorprendente ver hasta qué punto su intuición preanuncia las novedades descubiertas. Ninguno se percató más profundamente de los motivos duales de la conducta humana, y de la insistencia del principio del placer en predominar indefinidamente que él. En Zaratustra dice: “El dolor grita: ¡Va! Pero el placer quiere eternidad Pura, profundamente eternidad”. El psicoanálisis puede ser menos discutido en Austria y en Alemania que en los Estados Unidos, su influencia en la literatura es, por lo tanto, inmensa. Thomas Mann y Hugo Von Hofmannsthak mucho nos deben a nosotros. Schnitzler recorre un sendero que es, en gran medida, paralela a mi propio desarrollo. El expresa poéticamente lo que yo intento comunicar científicamente. Pero el Dr. Schnitzle no es sólo un poeta, es también un científico.

    George Sylvester Viereck: Usted no sólo es un científico, también es un poeta. La literatura americana está impregnada de psicoanálisis. Hupert Hughes, Harvrey O’Higgins y otros, son sus intérpretes. Es casi imposible abrir una nueva novela sin encontrar alguna referencia al psicoanálisis. Entre los dramaturgos Eugene O’Neill y Sydney Howard tienen una gran deuda con usted. “The Silver Cord” por ejemplo, es simplemente una dramatización del complejo de Edipo.

    Es posible que la muerte en sí no sea una necesidad biológica. Tal vez morimos porque deseamos morir

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    «Freud» – Collage Kab3On©
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    «Freud» – Collage Kab3On©

    Es posible que la muerte en sí no sea una necesidad biológica. Tal vez morimos porque deseamos morir

    S. Freud: Yo sé y entiendo el cumplido que hay en esa afirmación. Pero, tengo cierta desconfianza de mi popularidad en los Estados Unidos. El interés americano por el psicoanálisis no se profundiza. La popularización lo lleva a la aceptación sin que se lo estudie seriamente. Las personas apenas repiten las frases que aprenden en el teatro o en las revistas. Creen comprender algo del psicoanálisis porque juegan con su argot. Yo prefiero la ocupación intensa con el psicoanálisis, tal como ocurre en los centros europeos, aunque Estados Unidos fue el primer país en reconocerme oficialmente.

    La «Clark University» me concedió un diploma honorario cuando yo siempre fui ignorado en Europa. Mientras tanto, Estados Unidos hace pocas contribuciones originales al psicoanálisis.

    Los americanos son jugadores inteligentes, raramente pensadores creativos. Los médicos en los Estados Unidos, y ocasionalmente también en Europa, tratan de monopolizar para sí al psicoanálisis. Pero sería un peligro para el psicoanálisis dejarlo exclusivamente en manos de los médicos, pues una formación estrictamente médica es, con frecuencia, un impedimento para el psicoanálisis. Es siempre un impedimento cuando ciertas concepciones científicas tradicionales están arraigadas en el cerebro.

    ¡Freud tiene que decir la verdad a cualquier precio!. El no puede obligarse a sí mismo a agradar a Estados Unidos -donde están la mayoría de sus seguidores-.

    A pesar de su rudeza, Freud es la urbanidad en persona. Él oye pacientemente cada intervención, procurando nunca intimidar al entrevistador. ¡Raro es el visitante que se aleja de su presencia sin un presente, alguna señal de hospitalidad!

    Había oscurecido. Era tiempo de tomar el tren de vuelta a la ciudad que una vez cobijara el esplendor imperial de los Habsburgos. Acompañado de su esposa y de su hija, Freud desciende los escalones que lo alejan de su refugio en la montaña a la calle para verme partir. Me pareció verlo cansado y triste al darme el adiós.

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    “The Dark Knight” – propiedad de EvgenyParfenov©

    “No me haga parecer un pesimista”, dice Freud después de un apretón de manos. «Yo no tengo desprecio por el mundo»

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    “The Dark Knight” – propiedad de EvgenyParfenov©

    “No me haga parecer un pesimista”, dice Freud después de un apretón de manos. «Yo no tengo desprecio por el mundo»

    “No me haga parecer un pesimista”, dice Freud después de un apretón de manos. «Yo no tengo desprecio por el mundo».

    George Sylvester Viereck: Expresar desdén por el mundo es apenas otra forma de cortejarlo, de ganar audiencia y aplauso.

    S. Freud: ¡No, yo no soy un pesimista, en tanto tenga a mis hijos, mi mujer y mis flores! No soy infeliz, al menos no más infeliz que otros.

    El silbato de mi tren sonó en la noche. El automóvil me condujo rápidamente hacia la estación. Apenas logré ver, ligeramente encorvado, la cabeza grisácea de Sigmund Freud desapareciendo en la distancia…

     

    #creemosenelasombro

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  • DESDE EL ABISMO…

    DESDE EL ABISMO…

     

    Cuando miras al abismo, el abismo también te mira a ti.

    Friedrich Nietzsche


    LEOPOLDO MARÍA PANERO

    Comenzamos este breve tour por el «abismo» dándole un lugar de honor a Leopoldo María Panero. Poeta, narrador y ensayista español, nació en Madrid en 1948, y murió en Las Palmas de Gran Canaria en el año 2014.

    Conoció la prisión y el encierro por defender sus convicciones durante la dictadura franquista en España.

    Su vida fue una grieta constante… Acechado por el alcoholismo, la depresión y varios intentos de suicidio antes de cumplir los veintiún años.

    La esquizofrenia lo mantuvo internado -por voluntad propia- en varios pabellones psiquiátricos, donde conservó -intacta- su pasión por la literatura.

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    HIMNO A SATÁN
    Sólo la nieve sabela grandeza del lobo
    la grandeza de Satán vencedor de la piedra desnuda
    de la piedra desnuda que amenaza al hombre
    y que invoca en vano a Satán
    señor del verso,
    de ese agujero en la página
    por donde la realidad cae
    como agua muerta.
    Leopoldo María Panero
    francesco-sambo-bestiario-a-wolf-man-howling-surreal-photomanipulations-beasts-animals-photoshop-art-design
    De la colección “Bestiario A” – Francesco Sambo©
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    De la colección “Bestiario A” – Francesco Sambo©
    HIMNO A SATÁN
    Sólo la nieve sabela grandeza del lobo
    la grandeza de Satán vencedor de la piedra desnuda
    de la piedra desnuda que amenaza al hombre
    y que invoca en vano a Satán
    señor del verso,
    de ese agujero en la página
    por donde la realidad cae
    como agua muerta.
    Leopoldo María Panero

    JAQUES RIGAUT

    Jaques Rigaut -podría decirse- fue uno de los convidados predilectos de la muerte…

    Conoció de primera mano los movimientos artísticos y literarios más relevantes de su época, y estuvo «afiliado» al Surrealismo y al Dadaísmo en París durante los últimos años del siglo XIX y parte de la primera mitad del siglo XX.

    A partir de su propia fuerza expresiva -de su obsesión por la aniquilación- fue moldeando su propia tragedia.

    Llamándola, acercándose. Dejándose consumir tranquilamente por la obsesión de alcanzar el valor suficiente como para encarar la muerte por su propia voluntad…

    En 1929, a la edad de 30 años, Rigaut se suicidó con un arma de fuego, usando una regla para asegurarse de que la bala atravesara su corazón…

    saint-cyanide-by-nihil-surreal-bdsm-horror-pagan-ritual-sorcery-arcane-ocultism-symbolism-contemporary-art-photography-photomanipulation
    “Saint Cyanide” – Nihil©
    AGENCIA GENERAL DEL SUICIDIO
    La autodestrucción como acto de fe,
    como bandera,
    como norte total e inexcusable,
    como justa rebelión,
    como protesta,
    como arma letal contra uno mismo,
    como risa final,
    como método justo de vaciarse,
    como máscara o pose –que es los mismo–,
    como efecto aceptado, irreversible,
    como par de la vida,
    como guerra interior no declarada,
    como peligro urgente y necesario,
    como razón del justo y el tirano,
    como expresión moderna y muy en boga,
    saint-cyanide-by-nihil-surreal-bdsm-horror-pagan-ritual-sorcery-arcane-ocultism-symbolism-contemporary-art-photography-photomanipulation
    “Saint Cyanide” – Nihil©
    AGENCIA GENERAL DEL SUICIDIO
    La autodestrucción como acto de fe,
    como bandera,
    como norte total e inexcusable,
    como justa rebelión,
    como protesta,
    como arma letal contra uno mismo,
    como risa final,
    como método justo de vaciarse,
    como máscara o pose –que es los mismo–,
    como efecto aceptado, irreversible,
    como par de la vida,
    como guerra interior no declarada,
    como peligro urgente y necesario,
    como razón del justo y el tirano,
    como expresión moderna y muy en boga,
    como lucha interior introspectiva,
    como forma de crítica al sistema,
    como terapia absurda y consecuente,
    como remedio justo contra el cáncer,
    como claudicación,
    como mordaza,
    como final también,
    como principio…
    Como negocio, en fin,
    seguro y cierto.
    Se admiten asociados
    en cómodo sistema de franquicia
    o accionistas solventes sin escrúpulos.

    “Agencia General del Suicidio” – Jacques Rigaut

    sarah-sitkin-horror-gore-dismembered-bodies-sculptures
    “War” – Sarah Sitkin©
    sarah-sitkin-horror-gore-dismembered-bodies-sculptures
    “War” – Sarah Sitkin©
    como lucha interior introspectiva,
    como forma de crítica al sistema,
    como terapia absurda y consecuente,
    como remedio justo contra el cáncer,
    como claudicación,
    como mordaza,
    como final también,
    como principio…
    Como negocio, en fin,
    seguro y cierto.
    Se admiten asociados
    en cómodo sistema de franquicia
    o accionistas solventes sin escrúpulos.

    “Agencia General del Suicidio” – Jacques Rigaut

    CHARLES BUKOWSKI

    Charles Bukowski, una vida entregada a la ferocidad de su propia  comedia… De su propio drama…

    Una leyenda salvaje hecha a golpes de fuego.

    Una grieta ambulante aullando su propia herida.

    El destello mortal de quien está hecho no sólo para ver arder el mundo, sino para incendiarlo desde su propia agonía.

    wieslaw-walkuski-horror-illustrations-contemporary-art-mixed-techniques-poster-design-surreal-deformed-bodies
    “Un chien andlaou” – Wieslaw Walkuski©
    TODO
    Los muertos no necesitan
    aspirina o tristeza
    -supongo-
    Pero quizás necesitan lluvia.
    -zapatos no-
    pero un lugar donde caminar.
    Cigarrillos no
    -nos dicen-
    pero un lugar donde arder.
    O nos dicen:
    Espacio y un lugar para volar.
    Da igual.
    Los muertos no me necesitan.
    wieslaw-walkuski-horror-illustrations-contemporary-art-mixed-techniques-poster-design-surreal-deformed-bodies
    “Un chien andlaou” – Wieslaw Walkuski©
    TODO
    Los muertos no necesitan
    aspirina o tristeza
    -supongo-
    Pero quizás necesitan lluvia.
    -zapatos no-
    pero un lugar donde caminar.
    Cigarrillos no
    -nos dicen-
    pero un lugar donde arder.
    O nos dicen:
    Espacio y un lugar para volar.
    Da igual.
    Los muertos no me necesitan.
    Ni los vivos.
    Pero quizás los muertos se necesitan
    unos a otros.
    En realidad, quizás necesitan
    todo lo que nosotros necesitamos
    -Y necesitamos tanto-
    Si solo supiéramos qué es…
    Probablemente es todo
    y probablemente
    todos nosotros moriremos
    tratando de conseguirlo
    o moriremos porque no
    lo conseguimos.
    Espero que cuando yo esté muerto
    comprendas que conseguí tanto como pude.

    Charles Bukowski

    nicholas-bruno-photography-surreal-dreams-nightmares-sleep-paralysis-horror-mystery-photomanipulation
    Nicolás Bruno©
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    Nicolás Bruno©
    Ni los vivos.
    Pero quizás los muertos se necesitan
    unos a otros.
    En realidad, quizás necesitan
    todo lo que nosotros necesitamos
    -Y necesitamos tanto-
    Si solo supiéramos qué es…
    Probablemente es todo
    y probablemente
    todos nosotros moriremos
    tratando de conseguirlo
    o moriremos porque no
    lo conseguimos.
    Espero que cuando yo esté muerto
    comprendas que conseguí tanto como pude.

    Charles Bukowski

    ZAZIL ALAÍDE COLLINS

    Zazil Alaíde Collins, joven promesa de las letras mexicanas (nació en 1985).

    «Violencia» fue publicado como parte de su libro «Junkie de nada».

    monica-piloni-contemporary-art-surreal-sculptures-bizarre-deformed-bodies-artistic-installation
    De la serie “Retratos” – Monica Piloni©

    VIOLENCIA

    Destroy another fetus now
    we don’t like children anyhow.
    ’ve seen the future, baby:
    it is murder.
    Leonard Cohen

    Quise escribir el poema más violento,
    el poema violante lento hidalgo
    que despierta del letargo a los roperos
    y las teteras,
    el que es tronido de copa esguinzada
    que atranca la puerta vasoconstructora
    de las yugulares
    lastimadas
    de los hombres,
    aquél que lograra, por fin, espigar los domingos
    del culto solitario
    y engañosamente grises;
    monica-piloni-contemporary-art-surreal-sculptures-bizarre-deformed-bodies-artistic-installation
    De la serie “Retratos” – Monica Piloni©

    VIOLENCIA

    Destroy another fetus now
    we don’t like children anyhow.
    ’ve seen the future, baby:
    it is murder.
    Leonard Cohen

    Quise escribir el poema más violento,
    el poema violante lento hidalgo
    que despierta del letargo a los roperos
    y las teteras,
    el que es tronido de copa esguinzada
    que atranca la puerta vasoconstructora
    de las yugulares
    lastimadas
    de los hombres,
    aquél que lograra, por fin, espigar los domingos
    del culto solitario
    y engañosamente grises;
    Uno que tomara venganza por mano propia,
    arrugara las chillantes voces de la artisteada,
    los rumores de las no-putas;
    un poema para los boxeadores de los cadalsos,
    para la enfermera hace poco apuñalada,
    para los desgarrados,
    los que pepenan los pesos,
    los rozados y las golpeadas;
    violento como el sentimiento de la podredumbre
    urdida en las camas de lino y vasos de plata,
    vajillas de Versace
    y cocos de jet set bambificados,
    tan violento
    que a los reyes de la poesía
    los convocaría a dimitir
    de la toga ensementada de poetastros
    y guerrillas falsas.
    Quise escribir el poema más violento,
    pero el salvaje está en mí.

    Zazil Alaíde Collins, “Violencia”, Junkie de nada, Lenguaraz, 2009

    saturno-butto-surreal-symbolism-paintings-oil-on-canvas-hiperrealism-classic-art-contemporary.
    “Solange with skull” – Saturno Buttó©
    saturno-butto-surreal-symbolism-paintings-oil-on-canvas-hiperrealism-classic-art-contemporary.
    “Solange with skull” – Saturno Buttó©
    Uno que tomara venganza por mano propia,
    arrugara las chillantes voces de la artisteada,
    los rumores de las no-putas;
    un poema para los boxeadores de los cadalsos,
    para la enfermera hace poco apuñalada,
    para los desgarrados,
    los que pepenan los pesos,
    los rozados y las golpeadas;
    violento como el sentimiento de la podredumbre
    urdida en las camas de lino y vasos de plata,
    vajillas de Versace
    y cocos de jet set bambificados,
    tan violento
    que a los reyes de la poesía
    los convocaría a dimitir
    de la toga ensementada de poetastros
    y guerrillas falsas.
    Quise escribir el poema más violento,
    pero el salvaje está en mí.

    Zazil Alaíde Collins, “Violencia”, Junkie de nada, Lenguaraz, 2009

    GABRIEL JAIME ECHEVERRY

    Gabriel Jaime Echeverry, conocido comúnmente por su seudónimo @Un_Tal_Cioran en la plataforma Twitter es, como diría él mismo, «Un sujeto cualquiera… De la menor importancia».

    «Vinieron las piedras», poema escrito en 2015, publicado por primera vez  «Revista Bifrontal».

    shime-town-tower-kasuya-fukuoka-japan-architecture-abandoned-buildings-urban-exploration-brutalism-concrete
    Shime-town, Kasuya, Fukuoka, Japan – Vía Archillect

    VINIERON LAS PIEDRAS

    Vinieron las piedras, y se lo llevaron todo.
    Hace años venían llegando. Se les veía de lejos.
    Pero caminaban despacio. Rodaban despacio.
    Podía uno verlas desde la ventana.
    Con esa paciencia de golpes tristes,
    que todo lo tiran.
    Vinieron las piedras a ponerse en mi frente,
    en mis zapatos.
    En mis pulmones.
    Llegaron porque tenían que matarme.
    Porque tenían que torcerle el cuello a la esperanza.
    Uno las dejaba pasar cuando tocaban a la puerta.
    Y a veces se quedaban varios días mirándolo todo.
    Como cosas simples, brutales.
    Venían y se tomaban un café.
    Y uno vivía con ellas,
    esperando por fin el momento en que asestaran el golpe.
    Sin rabia. Porque así son estos golpes de la vida.
    shime-town-tower-kasuya-fukuoka-japan-architecture-abandoned-buildings-urban-exploration-brutalism-concrete
    Shime-town, Kasuya, Fukuoka, Japan – Vía Archillect

    VINIERON LAS PIEDRAS

    Vinieron las piedras, y se lo llevaron todo.
    Hace años venían llegando. Se les veía de lejos.
    Pero caminaban despacio. Rodaban despacio.
    Podía uno verlas desde la ventana.
    Con esa paciencia de golpes tristes,
    que todo lo tiran.
    Vinieron las piedras a ponerse en mi frente,
    en mis zapatos.
    En mis pulmones.
    Llegaron porque tenían que matarme.
    Porque tenían que torcerle el cuello a la esperanza.
    Uno las dejaba pasar cuando tocaban a la puerta.
    Y a veces se quedaban varios días mirándolo todo.
    Como cosas simples, brutales.
    Venían y se tomaban un café.
    Y uno vivía con ellas,
    esperando por fin el momento en que asestaran el golpe.
    Sin rabia. Porque así son estos golpes de la vida.
    Se quedaban en silencio,
    y miraban la casa.
    Subían las escalas, merodeaban en la cocina.
    Pero nunca decían nada las piedras.
    Sólo esperaban.
    Porque así son los golpes de la vida.
    Ingenuos, tristes y salvajes.
    Vinieron las piedras a sentarse en mi cama
    -como un destino ciego-
    a llevarse la poca fe que me quedaba.
    Mataron al gato.
    Incendiaron la casa.
    Mojaron mis cigarrillos.
    Se robaron mis fotos.
    Rayaron mis libros.
    Se fueron las piedras y me dejaron esta ruina.
    church-of-light-by-tadao-ando-contemporary-architecture-minimalism-concrete-buildings
    “Church of Light” – Tadao Ando – Fotografía: Hry_Nagai©
    church-of-light-by-tadao-ando-contemporary-architecture-minimalism-concrete-buildings
    “Church of Light” – Tadao Ando – Fotografía: Hry_Nagai©
    Se quedaban en silencio,
    y miraban la casa.
    Subían las escalas, merodeaban en la cocina.
    Pero nunca decían nada las piedras.
    Sólo esperaban.
    Porque así son los golpes de la vida.
    Ingenuos, tristes y salvajes.
    Vinieron las piedras a sentarse en mi cama
    -como un destino ciego-
    a llevarse la poca fe que me quedaba.
    Mataron al gato.
    Incendiaron la casa.
    Mojaron mis cigarrillos.
    Se robaron mis fotos.
    Rayaron mis libros.
    Se fueron las piedras y me dejaron esta ruina.

    #creemosenelasombro

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