Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado Sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el Sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.
Jorge Luis Borges – La casa de Asterión
Los «stepwells» son “abismos” escalonados; pisos subterráneos llenos de columnas de piedra ornamentada y esculturas que, por momentos, parecen esconderse entre las sombras de un pasado glorioso (remoto e inalcanzable).
En la India tienen muchos nombres, «Vav» y «Baoli» son algunos de ellos. Sin embargo, estas «Casas de Asterión» son conocidas en occidente como «Stepwells» (cuya traducción equivaldría a “Pozo escalonado”).
El propósito de un “stepwell” es simple: proporcionar agua 24/7 durante todo el año.
En la India existen algunas zonas bastante secas, razón por la cual (hace aproximadamente 6 o 7 siglos) el acceso a las aguas subterráneas implicaba cavar hoyos de hasta nueve pisos de profundidad; y la única manera de llegar al agua enterrada era a través de largos pasillos escalonados.
En la actualidad, cuando las lluvias monzónicas finalmente llegan, luego de semanas o meses de prolongadas esperas, el nivel freático se eleva significativamente y muchos de los escalones – si no todos – se sumergen, revelándose gradualmente una vez que el nivel del agua ha disminuido.
Recientemente, el “stepwell” más grandioso de todos – Rani ki Vav en Patan, Gujarat – fue declarado «Patrimonio de la Humanidad» por la UNESCO luego de muchos años en «lista de espera».
Victoria Lautman (periodista y miembro del «Comité para los Derechos Humanos» en Chicago) fue la persona encargada de realizar este magnífico e impresionante documento gráfico en un viaje alucinantemente hermoso.
NOTA: “Bifrontal Editores” no es dueña de las imágenes aquí mostradas. Éstas sólo se usan con fines informativos para nuestra revista digital (revistabifrontal.com). Los créditos respectivos son debidamente anotados con el nombre del autor o autores, propietarios de todos los derechos.
Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo. Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados. -¿Estás seguro?Asentí. -Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.
Casa tomada (Fragmento) – Julio Cortázar
En Kolmannskuppe (Namibia) se cruzan universos tan disímiles, tan alejados unos de otros, que sólo la imagen de su inaudita (o improbable) existencia podría dar lugar a alguna conexión posible.
En un primer momento haría falta detallar un poco la historia de esta ciudad arrebatada a los hombres por el desierto y el olvido para entender medianamente su exótica naturaleza.
Kolmannskuppe fue un asentamiento minero, activo durante el período de entreguerras. Una colonia alemana cuyos habitantes pretendían sentirse «como en su natal Baviera». No había nada en ella que delatara algún rastro de pobreza o abandono. Todo lo contrario, sus rubios colonizadores se habían encargado de decorarla con pulcritud y elegancia.
Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico…
Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico…
Contaba, entre otras cosas, con servicios de rayos x (para evitar que alguno de los mineros robara los diamantes encontrados) e incluso salones de baile.
Sin embargo, yacimientos mucho mayores fueron encontrados en otras zonas cuando ya el «esplendor» de esta Baviera africana comenzó a decaer. Así, Kolmannskuppe fue devorada tranquilamente por la paciencia del tiempo hasta que Álvaro Sánchez Montañés, un ingeniero aeronáutico de origen español, que llegó a la fotografía casi por azar, nos regaló este hermoso testimonio que casi parece una puesta en escena de la «Casa tomada» de Cortázar.
¿Ves ahora cómo este remoto paraje entregado al olvido parece hacer confluir sobre sí universos tan lejanos y disímiles?
La historia de Álvaro es igualmente interesante, sobre todo porque se trata de un profesional (ha ganado varios premios internacionales) que se hizo a pulso. Un autodidacta de su propia pasión.
Por su cuenta comenzó a estudiar, a leer todo cuanto pudo sobre fotografía. A entender que su oficio como ingeniero no podía nada contra su pasión como fotógrafo.
También puedes conocer más del trabajo fotográfico de Álvaro Sánchez-Montañés AQUÍ.
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Conoces el nombre que te dieron, no conoces el nombre que tienes
Libro de las Evidencias – (Epígrafe de Todos los Nombres – José Saramago)
No siempre lo que vemos es todo lo que hay.
Perdemos muchas cosas, las dejamos pasar simplemente porque están ahí, a la vista; al alcance de una mirada.
Pero lo que hay está realmente mucho más allá de un mero vistazo. Hay que saber ver, o por lo menos, hay que saber buscar.
Giorgio Stefanoni, fotógrafo y diseñador milanés, logra encontrar con su lente la mirada que nos hace falta para ver realmente las cosas que dejamos acumular detrás del simple vistazo cotidiano. Por eso mismo su trabajo más reciente lleva por nombre «Unknown Geometries». Geometrías, patrones, sombras y arquitecturas desconocidas no por extrañas, sino porque se han vuelto una con el paisaje y la rutina.
Puedes visitar el sitio web de Giorgio Stefanoni AQUÍ
También puedes seguirlo en sus redes sociales: Behance
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Tal y como está concebido, o mejor, tal y como es presentado ante la audiencia, Archillect muestra una de las caras más inquietantes y deliciosas de la red: ese momento de absoluta y endemoniada soledad en el que, con un mínimo de sensibilidad, uno mismo se reconoce radicalmente perdido. Y esto en el mejor de los términos posibles.
No es fácil hacerse entender rebuscando tanto en el lenguaje, pero no es fácil tampoco hacer claridad frente a las sensaciones propias.
Volvamos a comenzar. Archillect se presenta como un algoritmo automatizado que indexa imágenes traídas de la red. Parece ser que, bajo unos parámetros de programación determinados, Archillect realiza un proceso de selección y también de curaduría cuyo resultado es un grupo de obras fotográficas (algunas veces también en formato GIF).
De alguna manera, parece ser un buscador programado para tener una cierta autonomía. El resultado: Tremendamente sorpresivo y estimulante.
No es la cosificación del arte, y no es tampoco el “cualquiera puede hacerlo”. Es otra cosa. Difícil de definir y de comprender
Shime-town, Kasuya, Fukuoka, Japan – Vía Archillect
Shime-town, Kasuya, Fukuoka, Japan – Vía Archillect
No es la cosificación del arte, y no es tampoco el “cualquiera puede hacerlo”. Es otra cosa. Difícil de definir y de comprender
¿ES ARTE?
Lógicamente las obras son concebidas por fotógrafos humanos (por artistas humanos) pero lo interesante es hacerlos coincidir a ellos y a sus obras en un mismo sitio virtual, aún cuando ellos pudieran no percatarse; aún cuando no se conocen entre ellos o no tienen en común más que una producción que Archillect ha escogido de una forma sutilmente “aleatoria”.
No es la cosificación del arte, y no es tampoco el “cualquiera puede hacerlo”. Es otra cosa. Difícil de definir y de comprender, pero sigue siendo otra cosa.
Archillect no es una máquina pensante. O tal vez lo sea, y lo que tenemos que hacer nosotros es redefinir el concepto de lo que llamamos pensamiento (por ejemplo). Llevarlo hasta el límite de sus posibilidades y considerar que tal vez el viejo antropocentrismo moderno ha caído por fin en desgracia, y que lo que realmente importa es el producto terminado, la obra de arte ya “producida” y reproducida por medios no-humanos.
Archillect (según esta forma de ver las cosas) no pretende reinventar la rueda. Soy yo quien quiere llevar lo que ésta ha producido más allá, en otra dirección, ya insinuada por este trabajo.
Hay un pregunta que como mínimo vale la pena realizar. ¿Archillect produce arte al reproducirlo bajo parámetros artísticos? No es Archillect precisamente (la máquina-algoritmo), sino el trabajo que hay detrás de ella. En sí es un trabajo (como mínimo, para los puristas de la crítica de arte especializada) creativo. Crear una secuencia lógico-matemática para inspirar desde lo visual el arranque creativo de otro es, mínimamente, un asunto que vale la pena tener en cuenta.
La eterna pregunta siempre estará ahí (en el centro de toda discusión sobre lo artístico) dispuesta a ser usada ante cualquier expresión plástica y visual: ¿esto es arte?
Chair Designed by Stokkeaustad Studio – Vía Archillect
¿Archillect es arte porque recrea, porque reproduce, porque automatiza, porque cura y selecciona material de otros?. ¿Archillect produce o copia?, ¿reproduce?
Chair Designed by Stokkeaustad Studio – Vía Archillect
¿Archillect es arte porque recrea, porque reproduce, porque automatiza, porque cura y selecciona material de otros?. ¿Archillect produce o copia?, ¿reproduce?
UN HORIZONTE HIPER-CONECTADO
La respuesta no puede ser completamente afirmativa y mucho menos absolutamente negativa. La respuesta tienen que ser más preguntas que respuestas (propiamente).
¿Archillect es arte porque recrea, porque reproduce, porque automatiza, porque cura y selecciona material de otros?. ¿Archillect produce o copia?, ¿reproduce?.
Ciertamente hay una producción. Y no es precisamente la reproducción que vemos en la pantalla del ordenador. Archillect reproduce una búsqueda bajo parámetros específicos y recrea artificialmente un panorama móvil. Es un logro de la ingeniería, pero también lo es del arte.
Archillect representa otro panorama absolutamente diferente dentro de lo ya conocido en las artes plásticas y las artes visuales. Lo que hay allí es una pregunta abierta a cualquier crítico, museólogo, filósofo del arte y artista. Un horizonte que no se conocía pero que ya se intuía desde el fenómeno masivo del mundo hiperconectado; la era de internet y las redes sociales.
Archillect reproduce una búsqueda bajo parámetros específicos y recrea artificialmente un panorama móvil. Es un logro de la ingeniería, pero también lo es del arte.
Vía Archillect
Vía Archillect
Archillect reproduce una búsqueda bajo parámetros específicos y recrea artificialmente un panorama móvil. Es un logro de la ingeniería, pero también lo es del arte.
Ahí hay un terreno completamente desconocido y absolutamente fértil para poner a prueba los conceptos que tenemos sobre lo que es y no es arte, porque en suma, la pregunta por el arte siempre incluye la pregunta por nosotros como especie y como fenómeno. Y tal vez nuestro concepto sobre el arte, así como el concepto que tenemos de nosotros mismos, sea un concepto que necesita revisión.
Archillect, en suma, sorprende por lo maravilloso de su producción-reproducción. Míralo, disfrútalo, y comparte tu opinión.
#creemosenelasombro
¡Comparte el asombro!
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El papel del arquitecto será luchar por un mundo mejor, donde pueda hacer una arquitectura que sirva a todos y no sólo a un grupo de hombres privilegiados.
Oscar Niemeyer
Pensar el espacio nunca ha sido tan relevante como ahora. El hogar, el trabajo, la recreación y la espiritualidad; todos los rituales de la vida, todos nuestros movimientos cifrados en un contexto espacial. Amamos, vivimos, comemos y trabajamos en espacios; protegidos, resguardados de lo irremediablemente salvaje que puede resultar a veces la vida rutinaria y cotidiana del afuera.
Vivimos en contextos irremediablemente urbanos; metrópolis enormes, masas de concreto y autopistas tan grandes como los embotellamientos que generan. Mucho ruido y demasiada soledad como para no desear, así sea por un momento, hacerse a un lado y contemplar la vida en todo el esplendor de su simplicidad.
La llamada “Arquitectura orgánica” no es una moda ligera; desde hace varias décadas algunos arquitectos y deseñadores han planteado su recelo frente a lo que parece ser un futuro inevitable derivado de la sobrepoblación y las grandes concentraciones urbanas. Las visiones distópicas del futuro retratadas en Metrópolis (Fritz Lang), 1984 (Michael Radford), Blade Runner (Ridley Scott), Dark City (Alex Proyas) o El quinto elemento (Luc Besson) simulan pesadillas arquitectónicas (aunque esto tiene también su propio encanto) donde el factor humano parece más una ruina, un despojo destinado a sobrevivir en madrigueras verticales.
Uno puede observar fácilmente cómo se manifiesta la oposición entre la línea recta (tan propicia a la burocracia, a la industria y a los grandes centros de comercio) en contraposición a la curva (utopía de un ideal estético más cercano al origen, a la simple y delicada belleza de lo natural).
Los espacios que el arquitecto mexicano Javier Senosiaín crea están pensados para adaptarse al factor humano. Además, según su sitio web, los diseños tienen su origen en lo natural. Espacios semejantes al claustro materno, a los refugios animales, a todos los espacios acogedores, cóncavos y curvilíneos como los brazos maternos.
Al mirar de cerca sus diseños, uno se encuentra con espacios continuos, amplios, lugares que no desentonan con la topografía sino que funden con ella. En estas edificaciones todo parece fluir.
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La creatividad arquitectónica no está atada única y exclusivamente a la manera de diseñar o mantener en pie gigantescas moles de concreto. Se diría que es mucho más difícil lograr que la tierra no se venga encima cuando se trata con colosos subterráneos.
Algunos legados de la arquitectura de la guerra fría sobreviven todavía al paso del tiempo bajo vastos túneles desiertos donde, en otros momentos, se vivieron frenéticamente constantes olas de tensión y a veces terror. Ser los primeros en golpear, o simple y llanamente, ser devastados por misiles imaginarios y otros artilugios explosivos muchísimo más reales.
Sin embargo, no todo son explosiones, días del juicio y paranoia comunista-capitalista. Algunos túneles y construcciones subterráneas tienen aún (o tuvieron) usos mucho más prácticos. Sistemas de alcantarillado, líneas olvidadas del metro, entre otras maravillas underground que salen a la luz gracias a unos cuantos aventureros, entusiastas de la exploración urbana.
El viaje comienza en Cluj, Rumania. Las siguientes fotografías fueron tomadas por el fotógrafo Marius R. en las minas de sal (clausuradas) de Turda.
Algunas de estas galerías subterráneas son tan grandes, que el autor de las fotografías dice: «Puedes jugar fútbol ahí. Para entrar, es necesario viajar en bus».
A 10 kilómetros de Sebastopol, en la costa del Mar Negro, se encuentra el pueblo de Balaklava. Durante la guerra fría, este pueblo costero fue utilizado por las autoridades soviéticas como un enclave submarino ultrasecreto, el cual fue incluso borrado del mapa de la Unión Soviética.
Tan secreto era, que hasta los familiares de los hombres que trabajaban allí requerían permisos especiales para ingresar.
Luego del colapso de la Unión Soviética, la base continuó en operaciones hasta 1993, año en el que fueron retiradas del lugar las últimas ojivas nucleares. El último submarino abandonó el lugar en 1996.
En la actualidad, la base está abierta a los turistas. Tal vez ya no encuentre uno nada que pueda ocasionar un holocausto nuclear, pero también es probable que se haya quedado rezagado uno que otro «secretito» (sólo para casos de emergencia).
Construido a 126 metros bajo tierra, el Proyecto 825 (como fue llamado) también servía como refugio para cerca de 3000 personas en caso de un holocausto nuclear.
La base podía albergar hasta nueve submarinos nucleares al mismo tiempo.
La longitud del túnel subterráneo es de medio kilómetro, y la profundidad del agua es de 9 metros.
No sólo se pueden encontrar vastas salas subterráneas abandonadas en la vieja Europa (detrás de la cortina de hierro). Estados Unidos también alberga lugares similares, probablemente por razones diferentes.
El sitio web de la Oficina de Transporte de la ciudad de Cincinatti documenta este proyecto de transporte masivo subterráneo sin terminar, que fue construido entre 1920 y 1925, y consta de más de siete kilómetros de túneles, puentes y estaciones que (al final) fueron puestos a un lado en la mesa de prioridades.
Es probable que todo haya sido una especie de prólogo inevitable a la «Gran depresión» del 29, aunque sólo se trata de especulaciones.
Imagen propiedad de “Oficina de Transporte de Cincinatti”
Todavía existen tres estaciones del metro subterráneo, pero las estructuras de acceso fueron demolidas en su mayoría, dejando sólo unos cuantos puntos visibles en medio de un enorme territorio subterráneo.
Aquí, uno de estos puntos de entrada que aún sobreviven:
Un sistema de túneles similar (construido en los años 70) corre por debajo del centro de la ciudad de Calgary, en Canadá. La línea subterránea del metro estaba destinada a correr bajo tierra, pero los planes fueron archivados por razones financieras.
Sin embargo, todavía existen algunos puntos de entrada para acceder a estos túneles. Lugares suficientemente amplios como para «suavizar» el tráfico en las horas pico.
Sistema de alcantarillado de Tokio (Japón)
Una creación del Instituto Japonés de Ingeniería y Tecnología para el Agua Residual (JIWET, por sus siglas en inglés) estas instalaciones, casi tomadas de la ciencia ficción, consta de «una red de silos de contención (en concreto) de 65 metros de profundidad, conectados por 64 kilómetros de túneles (de 50 metros de profundidad). Todo el sistema es alimentado por 14.000 turbinas de potencia que pueden bombear 200 toneladas de agua por segundo en un río cercano «.
Sistema de alcantarillado de TokioSistema de alcantarillado de TokioSistema de alcantarillado de TokioSistema de alcantarillado de TokioSistema de alcantarillado de TokioSistema de alcantarillado de TokioSistema de alcantarillado de TokioSistema de alcantarillado de TokioSistema de alcantarillado de Tokio
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