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  • COCHLEA & EUSTACHIA – EROTISMO ONÍRICO

    COCHLEA & EUSTACHIA – EROTISMO ONÍRICO

     

    Pienso que en un sentido u otro, todos los seres humanos estamos interesados en trascender la naturaleza humana. El camino puede ser la religión, el arte o simplemente el miedo a la muerte. La única manera de vencer esto es aceptar la posibilidad de que podemos transformarnos en otra cosa. El problema es saber cuánto queda de uno mismo en la transformación. Por eso me interesan tanto los insectos, porque casi todos padecen transformaciones, metamorfosis. Uno se puede preguntar si una mariposa se acuerda de cuando era gusano. ¿Es el mismo individuo o es algo completamente distinto? No lo sé.

    David Cronnenberg


    La cuestión es la transformación. Materia que se desplaza de un modo a otro, dejando de ser lo que era, sin ser todavía lo que habrá de ser.

    Ese punto intermedio donde la voracidad de los acontecimientos sacude la fragilidad del sentido hasta que termina por perderse; para ser otra cosa… Para sernos otro… Para devenirnos otro/otra/otros/multitud/legión/objeto/perro que ladra/mordisco… Y así sucesivamente…

    Lo que nos hace vulnerables en esos preciosos momentos en los que ejercemos el deseo, o mejor, en los que somos ejercidos por el deseo, es precisamente el abandono de toda noción o dirección. De toda sensación de seguridad y quietud.

    No se es el mismo mientras se produce/se padece/se somete/sucede un orgasmo -por ejemplo-…

    Ya hemos insistido varias veces en que no es lícito hacerle decir a una obra lo que ésta nunca dijo o no tuvo intención de decir. Y queda claro también que lo que nos mueve es precisamente la inquietud. Inquietud porque encontramos resonancias. Porque lo que aquí vemos responde, tal vez, a preguntas que vienen con nosotros desde otros tiempos y otras territorialidades.

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    "Cochlea & Eustachia by Hans Rickheit" erotic "web comic" "indie comics" bizarre surreal dreams nightmares "Alice in Wonderland" "Rated-R" "+18" fantasy mysterious "abandoned places" "dystopian worlds"
    “Cochlea & Eustachia” – Hans Rickheit©
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    “Cochlea & Eustachia” – Hans Rickheit©
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    “Cochlea & Eustachia” – Hans Rickheit©

    Lo que hay aquí nos remite una pregunta que ya nos precedía…

    Y es entonces que encontramos algo que nos parece remotamente familiar…

    «Cochlea & Eustachia», del ilustrador Hans Rickheit, nos recordó la inquietud «interpuesta» por la «Alicia» de Lewis Carroll.

    Independientemente de las consideraciones/críticas morales que se puedan presentar por la «supuesta/confirmada» pedofilia del autor (porque esa no es la cuestión que nos interesa), y al margen también de cualquier consideración de tipo «pornográfico» frente a la novela, hay sin embargo sustratos que la recorren.

    En Alicia todo empequeñece o crece al margen de sus personajes, y a la par de ellos, o contra ellos…

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    “Cochlea & Eustachia” – Fanart: Krissy Dorn©

    Cada vez que el deseo es traicionado, maldecido, arrancado de su campo de inmanencia, ahí hay un sacerdote

    Gilles Deleuze – Félix Guattari

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    “Cochlea & Eustachia” – Fanart: Krissy Dorn©

    Cada vez que el deseo es traicionado, maldecido, arrancado de su campo de inmanencia, ahí hay un sacerdote

    Gilles Deleuze – Félix Guattari

    O es también Alicia la que padece transformaciones tan frenéticas que en muchos momentos ya ni siquiera es Alicia. O por lo menos lo que queda de ella no sabría decirlo…

    No se trata tampoco de afirmar de manera grotesca (y hasta grosera) que «Cochlea & Eustachia» no es más que una versión Porno/Siniestra de «Alicia en el país de las maravillas».

    Nos interesa la manera en la que sucede la transformación. Lo que la recorre. Lo que la alimenta. Nos interesa lo que Hans Rickheit ha logrado, o mejor, la cuestión que Hans Rickheit ha dejado en el aire al ponernos frente a sus miedos/obsesiones oníricas.

    Como dijimos en un principio, la cuestión es la transformación… La metamorfosis.

    Y en eso se parecen también el horror, el asombro, la inquietud y el morbo que nos puede producir observar esta obra; estas ilustraciones.

    “Cochlea & Eustachia” – Hans Rickheit©
    “Cochlea & Eustachia” – Hans Rickheit©
    “Cochlea & Eustachia” – Hans Rickheit©

    En eso se parecen también el goce sexual/erótico y el terror. Hay una evidencia de que algo ha dejado de ser lo que era.

    Nos inquieta, por ejemplo, perdernos. No encontrar el sentido. ¿Era este el camino?

    Dejar de ser lo que éramos (lo que creíamos que éramos)…

    No hay nada que revele mejor nuestra verdadera naturaleza como nuestro deseo y la forma en la que agenciamos -también- nuestro goce.

    Para liberar el “Cuerpo sin órganos” hace falta mucha prudencia: abrir el cuerpo a conexiones que suponen todo un agenciamiento

    Gilles Deleuze – Félix Guattari

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    “Cochlea & Eustachia” – Fanart: Nick Mullins©
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    “Cochlea & Eustachia” – Fanart: Nick Mullins©

    Para liberar el “Cuerpo sin órganos” hace falta mucha prudencia: abrir el cuerpo a conexiones que suponen todo un agenciamiento

    Gilles Deleuze – Félix Guattari

    Lo que ocultamos de la normalidad. Lo que no dejamos ver por temor a ser identificados/categorizados bajo el rótulo de una «naturaleza pervertida» o desviada.

    Pero es en sueños también donde se caen todas las máscaras…

    Resulta interesante recordar lo que alguna vez escuchamos: «El mecanismo por el cual funciona lo inconsciente, como en los sueños, es aditivo…» Todo sucede como una suma desquiciada de objetos/deseos/lugares donde, frenéticamente, un sitio cualquiera es A y B y Z al mismo tiempo.

    Y también las personas. Los acontecimientos.

    «Cochlea & Eustachia» recorren -como Alicia- un mundo subterráneo. Los objetos/animales les recuerdan constantemente que todo es provisional y transitorio. Que todo lo que allí ocurre sucede hacia la mitad. No es esto, pero tampoco es lo de más allá, sino hacia la mitad.

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    “Cochlea & Eustachia” – Hans Rickheit©
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    “Cochlea & Eustachia” – Hans Rickheit©
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    “Cochlea & Eustachia” – Hans Rickheit©
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    “Cochlea & Eustachia” – Hans Rickheit©

    Intensidades más que sujetos-objetivados y claramente discernibles. Estratificados dentro de la funcionalidad operativa de una sexualidad «normal».

    No hay caballos que no sean también falos sin cabeza llenos de cavidades, mucosas y artefactos interconectados. No hay gatos que no sean también teléfonos anales o interruptores de un mecanismo del cual ignoramos completamente su función. Pero no por esto dejan de tenerla, aunque resulte inverosímil.

    Alcia «sucumbe» a la profundidad y cae por el agujero del conejo. «Cochlea & Eustachia» habitan de antemano la profundidad y conviven -como cosa cotidiana- en la pura indeterminación. En un devenir «demente» que no cesa de escapar a cualquier objetivación.

    La profundidad que habitan no atiende a ninguna direccionalidad. No es vertical ni horizontal, sino las dos al mismo tiempo y en adición a cualquier otro «sentido» o dirección que suceda o se presente. Es el puro deseo sin estratificación, ni plan, ni modelo moral.

    No es precisamente el fantasma del deseo en cuanto «castración», sino el puro deseo en cuanto intensidad y potencia de todos los encuentros…

    “Cochlea & Eustachia” – Fanart: Alex Robinson©

    Sin embargo, ahí era donde se ocultaba el deseo, el Oeste era el camino más corto del Este, y de las otras direcciones redescubiertas o desterritorializadas.

    Gilles Deleuze – Félix Guattari

    “Cochlea & Eustachia” – Fanart: Alex Robinson©

    Sin embargo, ahí era donde se ocultaba el deseo, el Oeste era el camino más corto del Este, y de las otras direcciones redescubiertas o desterritorializadas.

    Gilles Deleuze – Félix Guattari

    «Cochlea & Eustachia» no remiten a un juego de «lógicas del sinsentido», como tal vez ocurre en Alicia. Todo lo contrario, «acontecen» a expensas de cualquier diagramación de un sentido posible (de una direccionalidad tipo: Esto es A y, por lo tanto, no es B).

    Este par de niñas suceden como en sueños: Expuestas a todos los encuentros, potencias de todas las pasiones, sujetas a la indigestión y al «desenfreno». Ellas u otras. Penetradas y penetrantes: se degluten a sí mismas y entre sí, pero ignoran exactamente el orden del proceso. Es decir, ignoran si tragan, o son tragadas. E incluso, ignoran si tragan o defecan, o el proceso contrario…

    Pero resulta que es al mismo tiempo que las dos cosas suceden… Un devenir «en la simultaneidad, cuya propiedad es esquivar el presente».

    «Cochlea & Eustachia» suceden (nos hacen rememorar una inquietud que nos precede) frente a la cuestión del «Cuerpo sin órganos» en el tratamiento conceptual que hacen Deleuze y Guattari frente al asunto.

    "Cochlea and Eustachia by Hans Rickheit" erotic "web comic" "indie comics" bizarre surreal dreams nightmares "Alice in Wonderland" fantasy mysterious "abandoned places" "Rated-R" "+18"
    “Cochlea & Eustachia” – Hans Rickheit©
    "Cochlea and Eustachia by Hans Rickheit" erotic "web comic" "indie comics" bizarre surreal dreams nightmares "Alice in Wonderland" fantasy mysterious "abandoned places" "Rated-R" "+18"
    “Cochlea & Eustachia” – Hans Rickheit©
    "Cochlea and Eustachia by Hans Rickheit" erotic "web comic" "indie comics" bizarre surreal dreams nightmares "Alice in Wonderland" fantasy mysterious "abandoned places" "Rated-R" "+18"
    “Cochlea & Eustachia” – Hans Rickheit©

    Y nos parece entonces que esta serie ilustrada nos da una buena idea de lo que el concepto «Cuerpo sin órganos» implica en toda su intensidad: El puro deseo en cuanto síntesis de una potencia y un agenciamiento. Una ética en el límite, donde se desea y -activamente- se decide desear: «campo de inmanencia del deseo. Plan de consistencia propio del deseo (justo donde el deseo se define como proceso de producción, sin referencia a ninguna instancia externa, carencia que vendría a socavarlo, placer que vendría a colmarlo).

    El puro deseo enfrentado al límite de su propia «mayoría de edad» kantiana… Sin lugar a agenciamientos de tipo externo/normativo/sintomático/coercitivo.

    No el deseo como el lugar del «fantasma» o el síntoma, sino como campo de producción de un sentido desterritorializado/nómada/desvinculado. Es decir, que se produce a sí mismo sólo en la medida en que acontece.

    No hay nada tan difícil como hacerse cargo de sí mismo y de su propio deseo ¿cierto?

    #creemosenelasombro

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    Mira aquí el cómic «Cochlea & Eustachia»

    Aquí un enlace donde puedes leer más acerca de la noción del «Cuerpo sin Órganos»

    NOTA: “Bifrontal Editores” no es dueña de las imágenes aquí mostradas. Éstas sólo se usan con fines informativos para nuestra revista digital (revistabifrontal.com). Los créditos respectivos son debidamente anotados con el nombre del autor o autores, propietarios de todos los derechos.

  • WIESLAW WALKUSKI –  RECOMPONIENDO LAS FRONTERAS DEL ARTE CONTEMPORÁNEO

    WIESLAW WALKUSKI – RECOMPONIENDO LAS FRONTERAS DEL ARTE CONTEMPORÁNEO

     

    Si un concepto es mejor que uno anterior es porque permite escuchar  variaciones nuevas y resonancias desconocidas, porque efectúa reparticiones insólitas, porque propone sentidos alternativos en relación con problemas siempre variables.

    Gilles Deleuze


    Se parecen; las revoluciones y los cambios generacionales. Tienen cosas en común.

    En ambos casos se trata sobre todo de «matar al padre» (figurativamente en uno, y violentamente real en el otro).

    Hay que fundarse, hacerse a una identidad sobre los restos aún tibios de los predecesores. Sobre el viejo nombre de lo que fuera «La ley», toda revolución -toda generación- opone su propia reinterpretación del mundo.

    Lo que se conoce hoy bajo el rótulo de «arte contemporáneo» tendrá que ser también un día sometido al inalienable juicio de la historia.

    Wieslaw Walkuski polish graphic designer painter surreal posters contemporary art mystery horror gore
    Wieslaw Walkuski©
    Wieslaw Walkuski polish graphic designer painter surreal posters contemporary art mystery horror gore
    Wieslaw Walkuski©

    Lo que se conoce hoy bajo el rótulo de «arte contemporáneo» tendrá que ser también un día sometido al inalienable juicio de la historia.

    Más tarde se hace institución… Y desde los fondos mismos de lo que toda gran reforma reprime, desde esos sumideros de los olvidados se levanta entonces una nueva revolución -una nueva generación- dispuesta a reanudar el inquebrantable circo de la historia.

    Es el eterno retorno de lo mismo. El eterno retorno de la diferencia. Pero es lo que vuelve. Lo que busca «ser» por fuera del canon y también lo que termina siendo ley un día. La misma ley que tendrá que ser revocada y ajusticiada bajo el entusiasmo juvenil de las nuevas generaciones. Aquellos que algún día harán parte también de lo obsoleto, lo arcaico. Las viejas glorias…

    Lo que se conoce hoy bajo el rótulo de «arte contemporáneo» tendrá que ser también un día sometido al inalienable juicio de la historia. El paso del tiempo es implacable para todo y para todos.

    Algún día la «muerte de lo figurativo» y el temible entusiasmo que genera hoy la «democratización» del arte nos pasarán factura, y sabremos entonces qué tan sólido era el «¡Todo vale!» como justificación de cualquier producción a la que medianamente pudiéramos llamar artística.

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    Wieslaw Walkuski polish graphic designer painter surreal posters contemporary art mystery horror gore
    “Danton” – Wieslaw Walkuski©

    Hay producciones contemporáneas que, como decía Kafka al respecto de ciertos libros, son “como una desgracia dolorosa”, “como la muerte de alguien a quien queríamos más que a nosotros mismos”.

    Wieslaw Walkuski polish graphic designer painter surreal posters contemporary art mystery horror gore
    “Danton” – Wieslaw Walkuski©

    Hay producciones contemporáneas que, como decía Kafka al respecto de ciertos libros, son “como una desgracia dolorosa”, “como la muerte de alguien a quien queríamos más que a nosotros mismos”.

    Sin caer en la banalidad de las generalizaciones, nos hace falta también buscar, interrogarnos y comprender que muchas producciones son realmente valiosas. Que hay algo en ellas que nos interroga. Producciones (cuadros, fotografías, grafittis o instalaciones) que, en sí mismas, parecen más una herida abierta. Un agujero negro dispuesto a quitarnos cualquier base sobre la cual creíamos fundamentar sólidamente todas nuestras nociones y prejuicios…

    Hay producciones contemporáneas que, como decía Kafka al respecto de ciertos libros, son «como una desgracia dolorosa», «como la muerte de alguien a quien queríamos más que a nosotros mismos».

    Pero en eso precisamente tiene que radicar nuestra astucia. Es necesario afilar los ojos, el tacto y los sentidos ante la corriente del arte y ajustar criterios sólidos para diferenciar lo valioso -lo que nos conmueve- de lo banal. Del «arte» como producto de consumo masivo -como entretenimiento- frente a algunas producciones que no vienen a ofrecer respuestas sino inquietudes hondas…

    Espero no equivocarme pero supongo que «La fuente» de Duchamp detonó una revolución en la historia del arte que ahora, más allá de haber sido por muchos años el fundamento primordial del arte contemporáneo, ha devenido cliché.

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    Porque también es cierto que toda resistencia -toda revolución- sobrevive hasta que se hace víctima de su propia leyenda.

    Wieslaw Walkuski polish graphic designer painter surreal posters contemporary art mystery horror gore
    «Caligula» – Wieslaw Walkuski©
    Wieslaw Walkuski polish graphic designer painter surreal posters contemporary art mystery horror gore
    «Caligula» – Wieslaw Walkuski©

    Porque también es cierto que toda resistencia -toda revolución- sobrevive hasta que se hace víctima de su propia leyenda.

    Y no precisamente porque la obra en sí misma carezca de relevancia o valor. Sino -paradójicamente- porque su relevancia y su valor se han exagerado, repetido y reinterpretado hasta el extremo de despojarla de cualquier autoridad para fundamentar en ella una noción medianamente seria de lo que «debe ser» el arte.

    Fue la revolución del «concepto» lo que terminó por devorar el status de «lo figurativo» en el arte.

    Nos basta la historia reciente para confirmar que el símbolo de una generación -de una rebelión- devino institución… Que batallando contra todas las maquinarias del arte (museos, curadores, coleccionistas y demás) acabó cayendo bajo el mismo peso de su mitología.

    Lo conceptual en el arte se hizo leyenda y acabó por naufragar en las aguas del cliché…

    Wieslaw Walkuski polish graphic designer painter surreal posters contemporary art mystery horror gore
    “Julius Caesar» – Wieslaw Walkuski©
    Aún antes de pintar han pasado muchas cosas. Es por eso que pintar implica una especie de catástrofe sobre la tela para deshacerse de todo lo que precede (…) ¿Cómo llamar a esas cosas de las que el pintor tiene que desembarazarse? (…) Los pintores le han dado a menudo un nombre, casi técnico, en su propio vocabulario: los clichés. Se diría que los clichés están ya sobre la tela aún antes de que se la haya comenzado (…) que todas las abominaciones de lo que es malo en la pintura están ya ahí

    DELEUZE Gilles, “Pintura, el concepto de diagrama”

    Wieslaw Walkuski polish graphic designer painter surreal posters contemporary art mystery horror gore
    “Julius Caesar» – Wieslaw Walkuski©
    Aún antes de pintar han pasado muchas cosas. Es por eso que pintar implica una especie de catástrofe sobre la tela para deshacerse de todo lo que precede (…) ¿Cómo llamar a esas cosas de las que el pintor tiene que desembarazarse? (…) Los pintores le han dado a menudo un nombre, casi técnico, en su propio vocabulario: los clichés. Se diría que los clichés están ya sobre la tela aún antes de que se la haya comenzado (…) que todas las abominaciones de lo que es malo en la pintura están ya ahí

    DELEUZE Gilles, “Pintura, el concepto de diagrama”

    Wieslaw Walkuski viene a regalarnos una obra impresionante en la que, de alguna manera, se puede afirmar que hizo catástrofe sobre sus posters al suprimir la simulación de una revolución -la revolución de lo conceptual- que se inmovilizó a sí misma al convertirse en canon. Una forma de producir arte que ya no puede dar cuenta de lo que esta contemporaneidad de la era digital está afrontando.

    Y se le puede llamar catástrofe precisamente por el doble ejercicio que implica suprimir una manera de trabajar el arte, que se arriesga a proponer lo figurativo por encima del «concepto», pero que, aún a pesar de esto, logra dejarnos la incógnita. Logra plantearnos la pregunta por lo elemental. Por el drama humano que -no importa a qué generación pertenezca- se repite innumerablemente.

    La obra de Walkuski resulta significativa porque no depende de ideales prestados -y por eso mismo inoficiosos- sino que, aún plegándose sobre lo clásico (lo figurativo) logra dejar una marca -una incógnita- más allá.

    Sus obras parecen buscar un cierto retorno a lo único real que nos queda – nuestro cuerpo – no sólo frente a la catástrofe que implica asimilar la nulidad del recién envejecido «¡Todo vale!», sino hacerle frente a la necesidad de construir algo nuevo. Un nuevo sentido que no tenga nada que ver con la impostura, la repetición o la glorificación de nuevos ídolos con pies de barro.

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    Crear es, ante todo, un duelo. Un duelo por la vieja imagen de uno mismo, y por la vieja imagen que lo otro proyectaba sobre uno.

    Wieslaw Walkuski polish graphic designer painter surreal posters contemporary art mystery horror gore
    «Idioci» – Wieslaw Walkuski©
    Wieslaw Walkuski polish graphic designer painter surreal posters contemporary art mystery horror gore
    «Idioci» – Wieslaw Walkuski©

    Crear es, ante todo, un duelo. Un duelo por la vieja imagen de uno mismo, y por la vieja imagen que lo otro proyectaba sobre uno.

    Para lograr esto no sólo se hace necesario ejercer una catástrofe, sino también llevar a cabo un duelo por eso que se ha perdido o contra lo cual se ha luchado, contra ese sustento -el viejo «padre»; el canon de lo establecido- sobre el cual ya no es posible encontrar ningún soporte.

    Crear es, ante todo, un duelo. Un duelo por la vieja imagen de uno mismo, y por la vieja imagen que lo otro proyectaba sobre uno. Un duelo por las nociones que sustentaban la existencia. Un duelo por lo que creíamos que hacía valioso al arte contemporáneo.

    En fin, un duelo por el que fuimos y al cual no podemos ya volver…

    Wieslaw Walkuski polish graphic designer painter surreal posters contemporary art mystery horror gore
    “King Lear» – Wieslaw Walkuski©

    Así como hay un duelo por el amor, hay un duelo por el saber, y tienen ambos algo en común, se viven como el hundimiento de un mundo

    Estanislao Zuleta – “Arte y Filosofía”

    Wieslaw Walkuski polish graphic designer painter surreal posters contemporary art mystery horror gore
    “King Lear» – Wieslaw Walkuski©

    Así como hay un duelo por el amor, hay un duelo por el saber, y tienen ambos algo en común, se viven como el hundimiento de un mundo

    Estanislao Zuleta – “Arte y Filosofía”

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    Puedes conocer más de la obra de Wieslaw Walkuski AQUÍ

    Autor: @Un_Tal_Cioran

    NOTA: “Bifrontal Editores” no es dueña de las imágenes aquí mostradas. Éstas sólo se usan con fines informativos para nuestra revista digital (revistabifrontal.com). Los créditos respectivos son debidamente anotados con el nombre del autor o autores, propietarios de todos los derechos.

  • 99 ROOMS – LA SUTIL EXPERIENCIA DEL HORROR

    99 ROOMS – LA SUTIL EXPERIENCIA DEL HORROR

     

    Las cosas cambian. No diré que evolucionan porque, a título personal, no comulgo mucho con el concepto. A veces funciona y otras (simple y llanamente) no.

    Todo parece indicar que a Flash (el que en otro momento fuera un software bastante popular para realizar animaciones web) le ha llegado su hora.

    Sin embargo, todavía se encuentra uno con pequeños tesoros del diseño y la animación ejecutados sobre esta plataforma. “99 rooms” es uno de ellos.


    “99 rooms” -más que un juego- es una experiencia que se acerca muy sutilmente al horror de lo absurdo.
    “99 Rooms”©

    Más allá de una reseña-invitación para jugar este “juego”, prefiero aprovechar el momento para entender, para tratar de explicar el porqué disfruto con esta clase de cosas. Es posible que ustedes se encuentren al final con algún motivo para disfrutarlas también.

    He pensado en dos autores muy particulares: David Lynch y Franz Kafka. Las razones son simples: El horror y el absurdo.

    @AnSatori siempre ha sostenido que existen diferencias notables entre el terror y el horror, por ejemplo. Si no recuerdo mal, el terror, según su definición, es sobre todo visceral. Algo así como el arte de manufacturar cadáveres mediante el uso de cuchillos, estiletes, motosierras y otros artículos de colección para el Psycho Killer de fin de semana.

    Por su parte, sigue ella, el horror se manifiesta en un formato psicológico. No se trata del género Gore sino más bien de una intimidación sutil, indirecta; como quien no quiere la cosa ¡pero sí que la quiere!

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    Eso que me parecía horroroso estaba relacionado, sobre todo, con la sensación de que algo se desarrollaba a expensas mías.

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    “99 Rooms”©
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    “99 Rooms”©

    Eso que me parecía horroroso estaba relacionado, sobre todo, con la sensación de que algo se desarrollaba a expensas mías.

    Kafka no es considerado comúnmente dentro de las antologías literarias del terror. Uno podría pensar en “La metamorfosis” y objetar el comentario, pero digamos que es mucho más común contar con Poe o Lovecraft, por ejemplo.

    Lynch si podría estar mucho más cerca del género, y en su producción cinematográfica descansa la clave de este artículo. Creí entenderlo después de ver Mulholland Drive por segunda vez. Hay muchas cosas, detalles muy perturbadores dentro de la película (aunque no es la única). Observarla con mayor detenimiento me llevó a intentar una definición del horror, y encontré que eso que me parecía horroroso estaba relacionado, sobre todo, con la sensación de que algo se desarrollaba a expensas mías. Que todos los hechos parecían fluir con una regularidad alarmante y que yo, espectador, no terminaba por entender completamente lo que estaba sucediendo.

    Esa sensación de exclusión. El abandono en el que uno se encuentra al no entender lo que para otros parece ser completa y absolutamente normal. Que las cosas más raras suceden alrededor de uno y es precisamente uno el único que parece notarlo, como si toda la cordura se hubiera escurrido del mundo; es en ese punto extremo en el que comienza la pregunta: ¿Seré yo Señor?.

    Fue ahí precisamente donde me pareció que lo absurdo era una clave importante para tratar de definir “lo horroroso”.

    Supongo que el horror nace de saberse huérfano de cualquier apoyo en las nociones, hechos y conceptos que fundamentan la vida cotidiana de cualquier individuo. Despertarse una mañana convertido en un bicho espantoso; hay algo muy absurdo y muy horrible en eso. Una metamorfosis no sucede porque si, pero en Kafka (y también en Lynch) esas cosas suceden, y lo más terrible es que uno como lector y espectador parece ser el único que se da cuenta de ello; mientras tanto, al interior de las tramas respectivas, las cosas fluyen sin mucha alarma.

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    Siempre he escuchado decir que uno siente miedo por las cosas que no entiende, y siendo así, no es muy ilógico pensar que el horror y el absurdo caminan muy cerca.

    99 rooms (ya me estaba olvidando que venía a hablarles de eso) no es un juego de terror. Si lo juegan, se pueden dar cuenta de que también es difícil –incluso- catalogarlo como un juego siquiera.

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    “99 Rooms”©

    Esa sensación de exclusión. El abandono en el que uno se encuentra al no entender lo que para otros parece ser completa y absolutamente normal.

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    “99 Rooms”©

    Esa sensación de exclusión. El abandono en el que uno se encuentra al no entender lo que para otros parece ser completa y absolutamente normal.

    Personalmente diría más bien que se trata de una experiencia de lo inquietante y lo perturbador. No hay sangre ni screamers (los aficionados a los juegos online llaman así a esa clase de juegos donde, en medio de un ambiente de tensa y relativa calma, surge “de la nada” un elemento monstruoso y aterrador que espanta y hace gritar al incauto).

    99 rooms es una experiencia que se acerca muy sutilmente a lo absurdo. 99 habitaciones, 99 fotogramas de entornos industriales y maquinaria oxidada, mezcladas con ilustraciones y graffitis intimidantes, y ambientadas con leves sonidos que aturden, no por el volumen ni por la intensidad, sino por una repetición que abruma.

    Falta todavía una aclaración final. No disfruto la experiencia del absurdo y el horror propiamente. Me gusta probar el límite de mis nociones, ahí donde uno se hace completamente extranjero de todos y de todo. Es una manera particular de estar solo cuando el mundo entero (cuando todo lo demás) parece una mezcla de cosas sin mucho sentido. De esas que uno no disfruta.

    Espero que ustedes también lo disfruten.

    #creemosenelasombro

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    Encuentra el juego AQUÍ

    NOTA: “Bifrontal Editores” no es dueña de las imágenes aquí mostradas. Éstas sólo se usan con fines informativos para nuestra revista digital (revistabifrontal.com). Los créditos respectivos son debidamente anotados con el nombre del autor o autores, propietarios de todos los derechos.