Comentarios (3)

  1. Buenos días. El poema no es mío, pero daré a conocer la oferta a su autor. En cualquier caso, esa era su página, por si queréis poneros vosotros en contacto con él.

    Saludos.

  2. Sin duda añadiría al poeta del blog Sífilis, Mon Amour (no es autobombo) cuyas iniciales son S.G.S. y que en breve se va a Méhjico a vivir y a añadir más miseria si cabe a su poesía, que es como un árbol en llamas o el cadáver de una luciérnaga y que pronto será como un sol derretido rezando sin esperanzas:

    «II
    …el hombre más pobre habrá muerto antes de que acabe esta línea… puedo verlo irse en silencio, como he visto a tantos otros que aullaron olvidados una noche fría, y vagaron con la mirada destruida por calles eléctricas y aterradas, vadeando ríos de cables y putas aladas, agonía entre cabellos de asfalto, misiles eufóricos, flequillos planificados, hombres esculpidos en sudor y grima … hay ángeles de miedo enterrados en mí permitiendo esta calma enferma de surcar momentos suicidados unos sobre otros… vivimos una especie de presente acabado, de aburrimiento frenético y me refugio en la expresión sumergida de un niño y los colores viejos… por mis venas corre prisa… nadie remata a nadie, ese es el contrato social… y jamás despegarnos de nuestras familias alucinógenas y de esta vida que es como un orgasmo gris interminable… hay que seguir en las calles inundadas de esclavos celestiales, y terminar allí, entre las tuberías del amanecer y los atardeceres que se marchan en ambulancia… paga si quieres vivir… en nuestras manos un obeso destino canta, somos discípulos del desastre, nuestro destino explosivo lo es todo… nunca dejarás el paraíso robot, mar de luz gris y carreteras…»

    http://sifilismonamour.blogspot.com.es/2016/06/paraiso-robot-sabeis-como-sedice-nunca.html

    Y un poco más conocidos, Artaud, Lautreamont y Mayakovski:

    «¡Escuchen!
    ¿Si las estrellas se encienden,
    quiere decir que a alguien les hace falta,
    quiere decir que alguien quiere que existan,
    quiere decir que alguien escupe esas perlas?

    Alguien, esforzándose,
    entre nubes de polvo cotidiano,
    temiendo llegar tarde,
    corre hasta llegar hasta Dios,
    y llora,
    le besa la mano nudosa,
    implora,
    exige una estrella,
    jura,
    no soportará un cielo sin estrellas,
    luego anda inquieto,
    pero tranquilo en apariencia,
    le dice a alguien:
    “¿Ahora estás mejor, verdad?
    ¿Dime, tienes miedo?”
    ¡Escuchen!
    ¿Si las estrellas se encienden,
    quiere decir que a alguien les hace falta,
    quiere decir que son necesarias,
    quiere decir que es indispensable,
    que todas las noches,
    sobre cada techo,
    se encienda aunque más no sea una estrella?».

    1. Fran.

      Leímos con mucha atención tu comentario -y tu poema-.

      Nos gustó mucho.

      Realmente lo disfrutamos y nos encantaría compartirlo.

      Escríbenos, por favor, a gestionbifrontal@gmail.com -o un mensaje interno en nuestra página de facebook-
      para que nos cuentes más de ti y tu obra.

      Estamos pendientes. Un abrazo y, ante todo, gracias por creer en el asombro.

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